Por la mañana, Ryonosuke no paraba de pasar por delante del teléfono, esperando a que Akira lo llamase..
Cuando se aburrió de estar de pie dando vueltas, fue hacia un sillón a sentarse, y justo en ese momento el teléfono empezó a sonar, Ryonosuke se levantó corriendo y descolgó el teléfono.
- ¿Diga? - Dijo Ryonosuke esperando oir la voz de Akira.
- ¿Ryonosuke? Soy yo, Akira.
Al escuchar la voz de Akira, Ryo se puso muy feliz y a la vez muy colorado.
- Ahh, hola. - Ryonosuke intentaba disimular su felicidad.
- Hoy puedes quedar, ¿verdad?
- Si.
- Pues, ¿qué te parece si nos vemos en frente de la disquería?
- De acuerdo. ¿A qué hora?
- Mmm, dentro de... quince minutos, ¿si?
- Vale, allí estaré. - Le respondió Ryo con mucha felicidad.
- Pues entonces, hasta luego Suke-chan.
- Si, hasta luego. - Ryo se puso de repente muy colorado.
Cuando colgó el teléfono, subió hasta su habitación para arreglarse y poder salir lo más pronto posible.
Al llegar a la disquería, Akira todavía no había llegado. Ryo miró el reloj y pudo observar que había llegado a la disquería en menos de diez minutos.
- Soy peor que las colegialas, me avergüenzo de mi mismo. - Pensó Ryo mientras miraba su reloj.
De repente, notó como alguien le susurraba al oido:
- Ya estoy aquí.
Ryonosuke se apartó corriendo, cuando se dio la vuelta vio a Akira con una gran sonrisa.
- ¡Oh! ¿Qué te ha pasado? Tienes la cara blanca.
Ryonosuke puso la cara de enfado y le dijo:
- No si te parece. Me has pegando un buen susto. No se puede saludar a alguien así, y más sin avisar antes.
- Ja ja ja, lo siento, pero es que no he podido evitarlo. ¿Me perdonas? - Le dijo Akira a Ryo con mucha ternura.
- Si no lo vuelves a hacer.
- Esta bien. Bueno, ¿nos vamos?
- Si.
Ryo estaba muy feliz de poder estar con Akira, y más después de aquella pequeña pelea que tuvieron. Los dos, mientras andaban, iban charlando muy pacíficamente, hasta que escucharon la voz de una chica:
- ¡Akira-chan!
- Sayu.
- ¡Qué casualidad! Ahora mismo iba a llamarte para ir a dar un paseo.
Ryo no sabía quien era esa chica, él miraba ha Akira para ver si se la presentaba, pero Akira estaba un poco desconcertado.
Sayu, que así se llamaba esta chica, se agarró al brazo de Akira y le dijo:
- Vámonos Akira-chan, los amigos pueden esperar.
Ryonosuke no sabía que hacer, después de escuchar eso se había quedado pasmado, y Akira no sabía que decir.
Cuando por fín reaccionó Ryo, ya era un poco tarde, Akira y Sayu ya se habían ido.
viernes, 18 de julio de 2008
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