Cuando Ryonosuke llegó a su casa, se tumbó en su cama. Estaba intranquilo, no podía parar de pensar en lo que les había dicho el profesor Motosuwa a él y a Akira, si ese profesor seguía insistiendo, sus padres acabarían por enterarse, y Ryonosuke no quería que eso pasara. Pero al mismo tiempo se sentía tranquilo y felíz, sabía que Akira pensaba igual que él, y eso lo tranquilizaba mucho.
Los días iban pasando y Ryonosuke no había vuelto a ver a Akira desde la charla con el profesor. A Ryonosuke le extrañaba que Akira no le hubiese llamado durante todos esos días o que lo hubiese ido a ver a su casa, pero Ryonosuke tampoco lo hizo. Al final decidió que sería él quien llamaría a Akira, asi que, una tarde, cuando llegó a su casa después del instituto, llamó a Akira a su casa.
- ¿Si?
- ¿Akira? Soy yo, Ryonosuke.
- Ahh, hola. ¿Querías algo?
- Pues, que, como no nos hemos visto durante todos estos días, yo había pensado en salir este domingo, si te parece bien.
- ..., está bien.
- Entonces nos veremos el domingo a las once de la mañana en el parque, ¿de acuerdo?
- Si. Bueno, adios.
- Adios.
Ryonosuke estaba feliz, al fin podría volver a ver a Akira después de unos días, que para él parecían una eternidad.
**************
Llegó el domingo. Ryonosuke estaba terminando de preparse para irse al parque, donde vería a Akira. Acabó de arreglarse y se fue de su casa.
Cuando llegó, Akira ya estaba allí, sentado en un banco.
- Akira. ¿Llevas mucho esperando?
- No acabo de llegar. - Le contestó con una sonrisa.
Akira se levantó del banco.
- Bueno, ¿a dónde quieres ir? - Preguntó Akira.
- Mmm, ¿qué te parece una cafetería?
- Vale. Pues vamos.
Akira empezó a andar y Ryonosuke lo siguió.
Después de estar andando un rato, llegaron a una cafetería. Entraron y se sentaron.
Ryonosuke notaba a Akira un poco extraño, durante todo el camino no había dicho nada, y lo normal era que no hubiese parado de hablar todo el rato, estaba más serio de lo normal, pero Ryonosuke no quiso preguntarle que le pasaba, por si se metía donde no devía, no quería estropear la mañana.
Durante todo el tiempo que estuvieron en la cafetería, Akira no dijo ni una palabra. Ryonosuke empezó a preocuparse, Akira se veía demasiado pensativo y con la mirada perdida. Era como si no fuese él mismo, pero a Ryonosuke le daba miedo preguntar, Akira podría enfadarse si le agobiaba demasiado.
Cuando salieron de la cafetería, Akira comenzó ha hablarle a Ryonosuke:
- Ryo.
- Dime. - Ryonosuke se pensaba que Akira le iba a contar lo que le ocurría por ello mostró mucho interés a lo que Akira le iba a decir.
- Tengo que irme ya.
- ¿Y...ya? - Preguntó Ryonosuke sorprendido, se pensaba que le contaría lo que le pasaba, pero no fue así.
- Si, tengo cosas que hacer.
- Está bien.
- Bueno, entonces adiós.
Akira se fue sin dejar despedirse a Ryonosuke, quien se quedó parado en la calle muy sorprendido y preocupado. Lo normal hubiese sido que Akira lo acompañase hasta la puerta de su casa, como hacía cada vez que quedaban, pero ese día, Akira se fue sin decirle nada, y Ryonosuke no sabía la razón de por qué se econtraba así.
martes, 22 de julio de 2008
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