Después de lo que había ocurrido en el aula de dibujo, Ryonosuke y Akira no se habían vuelto a hablar. Ryonosuke no se atrevía a hablarle y pensaba que Akira tampoco lo haría después de lo que le había hecho.
Pasados unos días, una mañana, Ryonosuke decidió ir a caminar un rato para poder despejarse y dejar de pensar en todo lo que había pasado. Cuando había caminado ya un rato, Ryo se disponía a doblar una esquina de una calle pero al hacerlo, se encontró con que una bicicleta venía directamente hacia él. La persona que iba manejando la bicicleta giró bruscamente para no atropellar a Ryo, pero no pudo controlar el equilibrio y acabó por caerse.
Ryo se acercó rápidamente para ayudarlo y para ver si se había herido, lo que Ryo no se hubiera podido imaginar es que esa persona, que estuvo a punto de atropellarle, fuese Akira, pero a Ryo no le importó, ya que él también había tenido un poco de culpa al no tener cuidado cuando dobló la esquina.
- Akira... ¿estás bien? - Le preguntó preocupado Ryo.
- ¿Ry... Ryo? - Le preguntó asombrado Akira, ya que no sabía que era él la persona a la que iba a atropellar. - Yo estoy bien. ¿Y tú?
- Yo si estoy bien pero tú no, tu rodilla está sangrando. Hay que ir a curarla.
- No te preocupes, estoy bien, es solo un rasguño.
- Pero está sangrando mucho, hay que desinfectarla de inmediato.
- Está bien. Entonces, vamos a mi casa que está más cerca.
Ryo dudó un poco en si debería ir o no, pero tenía que ir, ya que pensaba que él también tenía la culpa de que Akira se cayera.
- De acuerdo. Será mejor que te apolles en mi hombro.
- Va... vale.
Ryo y Akira se dirigieron hacia la casa de Akira para poder curarle la herida de su rodilla. Cuando llegaron, Akira le dijo a Ryo que no había nadie en la casa.
- ¡¿Qué no hay nadie?! ¿Me habrá engañado para que venga? - pensó Ryo cuando Akira le dijo eso.
Ryo ayudó a Akira a subir a su habitación. Estando en la habitación, Ryo le curó la herida, en ese momento Ryo no se acordaba de lo había pasado anteriormente en el instituto, pero, en cambio, Akira si lo recordaba y eso hacía que estubiese cada vez más nervioso.
Después de que Ryo acabase de curarle la herida, se ofreció para traer de beber algo.
- Voy a traer algo de beber, si no te importa claro.
- ¿Qué? Eh... no, no me importa.
- ¿Qué es lo que quieres?
- ¿Cómo? - Preguntó Akira muy nervioso.
- ¿Que qué es lo que quieres para beber?
- Ahhh... es eso. Pues, quiero un zumo de naranja.
- Vale. Ahora vuelvo.
Akira no sabía que decir, estaba demasiado nervioso para hablar con Ryo con normalidad. Mientras Akira seguía intentando relajarse y calmarse, Ryo bajó hasta la cocina y cogió un zumo de melocotón para él y el zumo de naranja que le había pedido Akira. Cuando cogió todo, subió a la habitación y le dio el zumo.
Akira se tomó tres vasos seguidos de zumo, no quería hablar con Ryo, no sabía que tenía que decirle. En cambio, Ryo se encontraba muy calmado, aunque tampoco hablaba.
De repente, Akira empezó a sentirse un poco extraño y empezó a hablarle a Ryo.
- Ryo.
- ¿Si?
- Te quiero.
- ¿Qué dices?
Entonces se levantó Akira de la cama y se acercó donde se encontraba Ryo. Ryo no sabía que hacer, pensaba que como estaba herido no le haría nada, pero no era así.
- Ryo, no voy a permitir que me dejes.
- ¿Se puede saber qué es lo que estás diciendo? - Le dijo Ryo con un tono entre asustado y enfadado.
- Tú eres mío, me perteneces y no te puede tocar nadie más.
- Déjame. No te acerques más.
Ryo notó que se estaba comportando de una manera muy extraña, entonces consiguió alejarse de Akira y se acercó a ver la botella del zumo que le había dado, pero al mirarla bien esa botella no contenía zumo de naranja, sino licor de naranja. Esa era la razón de su comportamiento.
Ryonosuke notó como Akira se acercaba a él por la espalda y lo abrazaba. Akira empezó a besarle por el cuello y acariciarle el cuerpo, como la última vez. Ryonosuke estaba asustado y quería irse de allí, pero no podía dejarle en ese estado ya que había sido culpa de él que Akira se hubiese emborrachado.
Si ya era difícil controlar a Akira cuando le hacía eso a Ryonosuke, en ese estado iba a ser todavía más difícil.
Ryonosuke se resistía pero Akira tenía más fuerza que él y consiguió tumbarlo en la cama. Le quitó la camisa y continuó besando todo el cuerpo de Ryonosuke, mientras que con una mano agarraba las manos de Ryonosuke, con la otra mano le estaba desabrochando el botón del pantalón.
- Akira... para.
Ryonosuke sabía que era imposible que Akira le hiciese caso. Estaba asustado sin saber lo que hacer, se encontraba en la misma situación que la última vez, pero esta vez, por mucho que llorase, Akira no iba a parar.
Akira consiguió desabrocharle el pantalón. Akira siguió besando a Ryonosuke en la boca, mientras, que al mismo tiempo, acariciaba toda su entrepierna.
miércoles, 9 de julio de 2008
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1 comentario:
kyyyyyyyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!! pero buenooooooooooooooooooooooooo!!!
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