lunes, 7 de julio de 2008

Jitensha ni notte - Capitulo 5

Después de un rato, la puerta se volvió a abrir y entró, pero ya bien vestido y peinado, Akira. Saludó a todos, aunque con un poco de vergüenza por lo que había pasado antes. Ryonosuke hacía todo lo posible por no reirse, ya que no hace mucho ya había sido un poco borde con él. El hermano de Akira, Mutsuki, se había dado cuenta de que Ryo estaba aguantando la risa, decidió meterse un poco con su querido hermano pequeño, porque esto es una de las cosas que menos le gusta hacer a Mutsuki, y para ello quería hacer que Ryo se riese de Akira.
- ¿Tu nombre era Ryonosuke, verdad?
Ryonosuke se quedó mirándole y al final respondió.
- Si.
- Como habrás visto Aki-chan es un vago y no hace nada más que dormir.
- ¿Eh?
- Esto... Mutsuki, podrías dejar de llamarme Aki-chan.
- Eeeeee, ¿por qué? Si ese nombre te queda muy bien.
Akira agarró el brazo de Mutsuki y se retiraron a un rincón.
- Por favor no me llames así delante de ellos.
- ¿Y eso?
- Es que por si no te abías dado cuenta da un poco de vergüenza que te llamen así o no Mu-chan.
- ¿Qué? Que sea la última vez que me llames así. Vale, esta bien, ya lo pillo, no lo volveré a hacer, claro, mientras esten ellos aqui.
- Pero... esta bien, por algo se empieza.
Después de esta pequeña charla, los dos hermanos volvieron junto a Ryonosuke.
- Ryonosuke, ¿sabías que a Akira es un sentimental?
- ¿Cómo? - Preguntó Ryonosuke.
- Si si, le encanta ver películas de amor, esas tan cursis que ven las mujeres. El otro día, cuando llegué a casa, me encontré a mi madre y a Akira en el sofá delante de la tele llorando como dos magdalenas.
- ¡¿Qué?! - Se sobresaltó Akira.
Ryonosuke ya no podía aguantar más y empezó a reirse, estaba casi llorando de la risa, porque el solo hecho de imaginarse a Akira en esa situación le provocaba una risa tremenda.
- ¡¡¡Mutsuki!!! ¡Deja de inventarte cosas!
- ¿Quéeee? Pero si es muy divertido hacer que tus amigos se rian de ti.
- Pues a mi no me parece para nada divertido.
Mientras los dos hermanos se peleaban y Ryonosuke no podía parar de reir, sus madres los llamaron para que fuesen a la mesa a almorzar porque la comida ya estaba lista.

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