Akira llevó a Ryo a una de las mesas inclinadas que hay en la sala de dibujo, y lo apoyó en ella mientras empezaba a recorrerle todo el cuerpo con sus caricias. Ryonosuke ya estaba seguro de que ocurriría otra vez lo mismo, pero esta vez era peor, Akira estaba irreconocible. Éste comenzó a quitarle la bufanda que le rodeaba el cuello. También se deshizo de su abrigo y después comenzó a desabrocharle los botones de su camisa. Ryonosuke estaba a punto de echarse a llorar. No podía creer lo que Akira le estaba haciendo:
- Akira... para, por favor... - suplicó Ryonosuke.
Akira lo ignoraba, y seguía a lo suyo.
- Por... favor...
Mientras Akira le besaba el cuello, notó como una de las lágrimas de Ryonosuke le humedecía su cara. Levantó su cabeza y vio cómo Ryonosuke lloraba.
- Ryo... lo siento... No sabes cuantas veces he deseado hacer esto pero... no quiero que sea así, sin tu consentimiento - Akira intentó disculparse.
Mientras Akira se quitaba su abrigo para ponérselo a Ryonosuke le dijo:
- Ya se que te estoy haciendo daño al hacerte esto, pero más daño me has hecho tú al darme esperanzas y ahora quitármelas. No quiero que juegues con mis sentimientos.
Ryonosuke se sentía dolido, todo lo que Akira le decía le hacia sentirse mal, pero la solución no era dejar que éste hiciera lo que quisiera con él.
Se limpió las lágrimas de la cara y recogió su ropa. Cuando se la puso dejó el abrigo de Akira en una banqueta y se dispuso a salir de allí, pero la puerta estaba cerrada:
- Abre la puerta - dijo Ryonosuke en un tono seco.
- Sólo tienes que quitarle el tope - le contestó Akira sin levantar la mirada del suelo.
- Ya se lo he quitado y no se abre.
Akira levantó la mirada molesto y se dirigió a la puerta, era verdad, al intentar abrirla no lo hacía, aún con el tope quitado.
- Genial, ¿tú cómo cierras las puertas? - dijo Ryo enfadado.
- Puede que ya estén cerrando el instituto y hayan cerrado las puertas con llave.
Ryonosuke comenzó a aporrear la puerta:
- ¡¡Ey!! ¡Estamos encerrados! ¿¡Alguien nos oye!?
- No va a servir de nada, seguramente el personal de limpieza llegará por la tarde y podremos salir, así que.. tendremos que esperar... aquí... solos...
Ryo le dirigió una mirada que expresaba entre miedo y asombro.
- Tranquilízate, no te voy a hacer nada - dijo Akira con burla.
Durante tres horas se quedaron callados, cada uno en una esquina de la clase, sentados en el suelo, sin mirarse. En mitad del silencio, se escuchó el ruido de las tripas de uno de los dos.
- Ehh... tengo un poco de hambre - dijo Akira un poco avergonzado.
Ryo miró a Akira casi sin inmutarse, medio dormido y se dio cuenta de algo. Se levantó rápidamente del suelo y se dirigió a la puerta, y sacó una regla que impedía que la puerta se abriese. Lanzó la regla hacia atrás, y consiguió abrir la puerta, salió rápidamente mientras gritaba:
- ¡Soy libre!
Akira se asomó al pasillo, y vio a Ryo corriendo por el pasillo.
miércoles, 9 de julio de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario